Lo que aturde no es lo que creemos ver sino aquello que nos hicieron creer ser.

Bio

Todo aprendizaje va dando forma al mapa de nuestra vida y la creatividad es la hebra del espíritu que lo integra.

Bienvenido a este  espacio dedicado a compartir lo que el camino de la Medicina Ancestral brinda desde su memoria para ponerlo a nuestro servicio en este tiempo de transformación y crecimiento personal y colectivo.

Además  de compartirles mi preparación a nivel de estudio y experiencias afines, me es grato compartir el mayor de los aprendizajes que es la experiencia de vida que vamos transitando y que nos va dando la firmeza para avanzar en el camino y al mismo tiempo la compasión, humildad y honestidad para comprender que primero que nada somos humanos y ese es el camino para abrirnos a la espiritualidad que es el brillo del camino personal.

Mi nombre espiritual Nina Caspi, es el nombre que fue mostrándome el camino por medio de diferentes fuentes que transite hasta reafirmarse en la selva amazónica de Perú junto a uno de mis maestros Agustín Rivas (Viejo). Y junto a los arboles sagrados Mama Caspi y Papa Caspi,  que bendicen y protegen uno de sus albergues de sanación, Wayrachara,  “chacra del viento”. 

Nina Caspi es el nombre que proviene de una planta de la amazonia de Perú y que significa la planta que guía la visión de los curanderos en la oscuridad. Y que salió a la luz en la primer ceremonia que organice en Córdoba, Argentina con Agustín Rivas en el año 2013. Donde tras haber concluido la ceremonia, Agustín se acerco a preguntarme y comentar que su padre “Don”Agustín Rivas le había preguntado en ceremonia cual era mi nombre espiritual. Honestamente en ese momento no sabia que responderle y tras descansar en medio del sueño, recordé que años atrás por medio de uno de mis profesores de psicología tras personal, Claudio Zapata,  había guardado un nombre especial al que el llamo espiritual. Así es que recordando este mensaje al día siguiente comente a Agustín que mi nombre era “Ninae” y en ese momento  tras un momento de silencio Agustín me miro y me nombro Nina Caspi. Sin embargo, al desconocer  aun el sentido profundo de lo que implica un nombre espiritual no comencé a utilizarlo sino hasta ser anclado en la segunda visita a la selva de amazonia en  Perú en el año 2014 .

Mi nombre de cuna es Andrea Marqués. Nací en Córdoba Argentina, siempre he sido afín a los deportes y a explorar del mundo lo que estuviera a mi alcance.  Podría decir que en mi infancia y adolescencia siempre visione la vida sin límites de ningún tipo. Sin embargo,  cuando cumplí la edad adecuada para estudiar en la universidad y trabajar al mismo tiempo, todo comenzó a cambiar. Casi diría no nos damos cuenta en que momento decidimos  estar ocupando ese lugar. Y es allí cuando los limites se hacen presentes y los sueños se duermen aunque no desaparecen sólo aguardan el momento de despertar para hacerse realidad en esta tierra.

Durante unos once años, trabaje en empresas como administrativa ya que es la carrera inicial que cursé, pasé por varios trabajos e inconforme, siempre encontraba el aburrimiento que cubre el tener que someternos a lo que no comprendemos porque no llega a darnos satisfacción. De la misma manera que a veces formamos parejas porque heredamos  el legado de formarlas sin saber, en la mayoría de los casos, para que.

Después de transitar este tiempo y habiendo llegado al punto máximo de insatisfacción, como toda caída, dio paso a un cuestionarme el sentido de estar viviendo y preguntarme si solo eso seria toda mi vida o podía acceder a un propósito mayor según mi manera de visionar la vida, lo cual no implica que una actividad u otra sea mejor o pero, no, implica que la diferencia la marca el camino que elegimos de manera conciente para nuestra vida y mas allá de que decidamos realizar es lo que alimenta y entusiasma nuestra alma.

Aún desconociendo ese propósito de vida con exactitud, la intriga de encontrarlo a taladraba mi diario vivir y así fue que comencé a indagar por distintos lugares donde se visionaba la vida de manera diferente. Cada uno con su verdad fue sembrando una puerta a explorar y dando paso a nuevas formas de vida que agradezco, sin embargo,  comprendí que había un punto en común que se me mostraba y que debía observar para así no repetir lo que justamente  causaba ruido en mi interior. Y sin ánimo de juicio, dado que somos todos exploradores de experiencias posibles para evolucionar, comprendí que aquello que generaba molestia a mi visión de vida,  era la falta de coherencia entre lo que se pregonaba en espacios con una rica sabiduría ancestral y la realidad que se vivía en lo cotidiano. Y allí fue que tome una de las  premisas que concuerdan con mi Alma para mi camino, y es procurar que mi vida diaria sea acorde a lo que comparto en mi camino. Que si hablo de conciencia esta se aplique en mi realidad diaria mas alla de la teoría, que si hablo de la mama tierra y de la memoria pasada,  no alimente dogmas ni supersticiones que limiten el presente, sino mas bien,  que habiendo comprendido que la historia tiene diferentes matices y necesidades podemos en este momento de vida como humanidad integrar esa sabiduría sin prejuicios comprendiendo que estamos en un momento diferente de la evolución  humana y que todo el recorrido es provechoso cuando damos espacio a la claridad de la conciencia y logramos dimensionarnos con honestidad para avanzar.

Así fue que durante un largo tiempo me dedique a recorrer lo que podría decirse mi vida hasta ese momento. Y sin saber que sabía lo que hacía, fui avanzando, conociendo personas que dieron mas forma a mi encuentro personal. Reencontrandome con Almas especiales que me acompañan en este camino desde el tesoro de la amistad incondicional, como Fernado Hoffer y Carmen Santiago.  Tomando información en lugares físicos como escuelas que me iniciaron en el camino de la Maestría de Reiki Usui y Tibetano Baldasare Reiki, como la escuela de Psicología Transpersonal y Esoterismo de Claudio Zapata, la escuela de Simbolos de Luz de Cristina Di Martino, la escuela de Magnifield Healing, la escuela de Masaje Chino que promueve Jorge Sobrero en Córdoba   a través de la Fundación de Naturoterapia de Mario Schwarz. Masajes Tailandés a través de  Ives Delattre de la Escuela Chiang Mai, Yoga Clásico y Jinkeido  en la Escuela de Yoga Clásico de Arturo García.

Encontré además personas que marcaron líneas especificas en el recuerdo de mi Alma como Andrés Ayala en el espacio del arte de escribir en la revista de ADN Creadores, Carmelo Santa Ana en el espacio de la curación, Onelia Baravalle en el espacio de la espiritualidad noble. Inexplicables a través de la razón, aunque específicos para cada momento.

Todo lo recorrido hasta este momento me permitió darme cuenta que camino elegía para mi vida. Y allí comencé a sentir  un llamado intenso en mi corazón por conocer lugares ancestrales y poder entrar en esas sabidurías que en si, conectan con la esencia de la Mama Pacha.

Motivada por este llamado que resonaba como el sonido profundo del latido del tambor en mi interior, es que decidí  partir de la ciudad  y dejar los trabajos de administración, la casa cómoda, la familia que poco entendía mi llamado dada las costumbres de crianza y el entorno conocido, los amigos que si bien pocos, siempre me apoyaron en mis decisiones poco comunes. Aunque normales para el  camino que surge desde lo profundo de nuestra Alma.

Así fue que en el año 2011 comencé mi viaje por las sierras altas  de córdoba, donde viví en carpa durante un año en pie de montaña en Portezuelo Luyaba, al límite con Merlo San Luis, un lugar que me dio espacio para regenerarme y sentir la realidad de la tierra, su compañía y sabiduría y principalmente reconocer que en cada uno de nosotros está gravada la ancestralidad de nuestro origen en la tierra.

Y esa raíz es la que nos permite ser firmes en nuestro andar más allá de las tempestades que la vida nos va presentando.

Luego de un año de transitar lugares maravillosos que hay en Argentina, fui invitada a hacer una pasantía en Chile en Jardín de Lilmachi. Donde pude reforzar lo que por medio de seminarios de Conciencia del Tiempo y Toltequidad  que dictaba Claudio Arenas  en su espacio, venia integrando a mi vida diaria. Allí permanecí y vivencie durante un año una  experiencia intensa  fuera del tiempo habitual de reloj, que dio el espacio a conocer la capacidad que tenemos para crear campos de conciencia  acordes a nuestra vibración .Es decir somos responsables consientes o no de lo que nos rodea.

Motivada por avanzar y conocer a quien solo había escuchado en una oportunidad en un audio de una radio virtual de chile en el año 2007, es que decidí quedarme allí hasta la llegada de quien me inicio en la medicina amazónica, Agustín Rivas ( Viejo). No puedo negar que mi corazón latía cada vez más fuerte para poder ver en persona a el curandero y  chaman que por linaje y recorrido sabia marcaria en mi vida un antes y un después. Y así fue como llegando al mes de octubre del año 2012 me presentaron  a “ Viejo” dándome el espacio como asistente en sus ceremonias de plantas medicinales que si bien venia realizando desde tiempo atrás jamás lo había experimentado con un chaman y curandero como el .

Y tal como lo había visionado de manera criolla por decir así, Agustín Rivas “ Viejo” marcó un antes y un después en mi camino de vida.

A partir de allí y un poco marcándome cada ceremonia un retorno necesario a Argentina antes de continuar mi viaje, el camino comenzó a cobrar mayor sentido. Ya no había una búsqueda desmedida si había un sentido más claro y una mirada más concreta en este inmenso camino. Esa mirada apuntaba al camino del curandero que como lo mencionan grandes maestros de la curación,  nada simple es aunque si  trae la bendición de poder compartir el recorrido en cada espacio que la Mama Pacha me va marcando con el latido de su tambor.

Así es que retorné a Argentina y reconozco la posibilidad y la bendición de haber vivido un re-encuentro provechoso a nivel familiar durante nueve meses que dio la posibilidad de ordenar los vínculos familiares de una manera armónica y amistosa que permitieron especialmente que mi madre, la cual fue siempre uno de mis grandes desafíos de aceptación a la mujer que soy, antes de partir a su larga y eterna vida comprendiera el sentido de este descabellado salto que di para estar donde hoy estoy.

Este tiempo me devolvió una mirada cercana hacia mi familia, mostrándome que la gratitud a nuestro hogar no implica someternos a los mandatos que por desconocimiento se fueron transmitiendo de generación en generación, sino mas bien, implica tomar lo que necesitamos para nuestro camino y agradecer aquello que nos ha mostrado lo que no deseamos repetir para nuestras vidas.

Reconciliar los vínculos familiares de manera conciente nos da  la posibilidad de trascender aspectos de la personalidad que no pertenecen a la esencia de nuestra alma . Lo cual libera el camino para re-construirlo de acuerdo a lo que deseamos vivir como seres independientes desde el brillo propio personal.

Mientras transcurría mi estadía en Argentina comencé a organizar la visita de “ Viejo”  a Buenos Aires, Córdoba, Chile y así accedería a aprender más sobre su trabajo. Al igual  que comencé a organizar retiros chamánicos a sus albergues de sanación  en Amazonia de Iquitos Perú.

Después de un año de intenso trabajo personal en mi país,  tome la decisión de asistir a Bolivia a un espacio que se dedica a transmitir la medicina andina, Sacha Runa de Miguel Kablin. Sin conocer mucho sobre este lugar retome mi viaje y allí me interne en un majestuoso y ancestral lugar Allkamari Uni Valle de las Ánimas, donde los abuelos de las cuatro direcciones refrescan la historia del origen de los hijos de la tierra en nuestra sangre.

Y este fue un comienzo de  un nuevo espacio de aprendizaje en la curación dentro del chamanismo andino. Tras un año de experiencias en Bolivia y continuando con el aprendizaje con Agustín Rivas (Viejo), retorne a argentina por algunos  meses hasta reanudar un nuevo año de estadía en Bolivia. Sin embargo esta ves quería visitar antes el norte argentino y tomar experiencia allí. Así que subí mas tranquila recorriendo Tafi del Valle de la mano de Gustavo Caro y su compañera Raquel y Salta de la mano de mi propia compañía. Para luego anclarme un par de meses en Sucre de Bolivia,  donde tuve la posibilidad de explorar el lugar y alojarme en casa de Katia una joven Alemana que había conocido en la danza del sol y la luna en Bolivia el año anterior.

Mi estadía en Bolivia esta vez tomaba otro rumbo dentro de mi viaje y se manifestó trabajando de manera independiente en el camino de la curación y explorando nuevas formas y amistades nobles como Emma Espejo, Teresa Dal Pero, Edgar Pabon etre otros, en la Paz,  que dieron su apoyo incondicional y confiaron en un extranjera sin recomendación mas que mi presencia como mujer.

A finales del año 2015 tras organizar el tercer retiro chamanico a Amazonia de Iquitos en Perú, es que decido  retornar para un nuevo tiempo en Argentina y dar el espacio para anclar lo recorrido hasta hoy en el lugar donde nací y poder así continuar la próxima estación de este maravilloso e intenso camino del curanderismo y el chamanismo.

“ La espiritualidad sólo lleva una premisa y es sentir el latido que marca la certeza del camino con corazón mas allá de lo incierto que aparente ser

Mi  gratitud es a cada una de las personas que hasta hoy se han hecho presentes en mi vida y a todos aquellos que quedan por encontrar en esta bendita tierra que recorremos llevando nuestra medicina con entrega y devoción al camino que elegimos transitar.

 

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Y esa raíz es la que nos permite ser firmes en nuestro andar más allá de las tempestades que la vida nos va presentando.